martes, 24 de marzo de 2009

No somos tan malos como parece


Un futuro auspicioso parece tener, por fin, el fútbol chileno. Desde el mítico ballet azul o la brillante década del Colo–Colo ’70 que no se veían resultados favorables para clubes criollos en el ámbito internacional. Como pocas veces, los tres equipos chilenos que disputan la Copa Libertadores en su versión 2009, tienen –a lo menos en el papel- posibilidades reales de avanzar a la siguiente ronda del certamen continental.

Comencemos por los albos: el 3-1 sobre Palmeiras en Brasil y el impecable segundo tiempo ante Liga de Quito –actual campeón vigente- que posibilitó la goleada por 3 a 0 frente a los ecuatorianos, dejan en evidencia un saldo a favor para el que estamos poco acostumbrados. La “U” también ha hecho lo suyo, aunque sin el brillo futbolístico que los hinchas le exigen, sigue con la opción intacta de sortear esta fase. Lo de Éverton me parece notable; sin tener jugadores brillantes ni una planilla acaudalada, ya tiene dos triunfos y un empate que lo deja en la cima de su grupo y con una marca histórica: ser el primer plantel chileno en ganar en Argentina por la Libertadores. De algo que sirva el remesón en Guadalajara.

En lo deportivo, se nota un recambio de jugadores importante, algo así como fue hace diez años la aparición de la dupla Za-sa –la más goleadora de Sudamérica rumbo a Francia ’98- , ahora ocupan ese lugar Matías Fernández, Alexis Sánchez, Jorge Valdivia, Humberto Suazo y otros jugadores de una habilidad envidiable que han llevado a sus clubes y a la Selección a lo más alto: recordemos al cacique en la final de la Sudamericana el 2006, o lo conseguido un año antes por la Católica en semifinales del mismo torneo, y a nivel de Selección, el tercer lugar de Chile en el Mundial sub-20 de Canadá y la final de la sub-23 en Toulón.

Si a nivel juvenil hemos logrado cosas destacadas, ¿por qué no podríamos obtenerlas con la roja adulta? Por lo visto, el camino está forjado y las condiciones dadas; tenemos un técnico de primer nivel que, nos guste o no, le ha dado a la roja lo que a otras selecciones chilenas les ha faltado: “huevos”. Porque lo que tiene este equipo a diferencia de sus antecesores, no es sólo su fiato como grupo, sino el coraje de salir a jugar de igual a igual, ya sea de local como de visita, y su permanente juego ofensivo que, a ratos no es muy pulcro, pero que demuestra una intensión de juego, un sello que con Juvenal Olmos no existía, y ahora se ve claramente.

Pero ojo, que aún no logramos nada. Si de verdad queremos ir a Sudáfrica y conseguir cosas importantes, debemos ir paso a paso: trabajar muy duro para que todo el esfuerzo puesto en éstas clasificatorias no sea en vano, y por sobre todo, fortalecer las divisiones inferiores en los clubes para que así existan nuevos Matías Fernández, Alexis Sánchez o Humbertos Suazos que eleven el, hasta hace un par de años, paupérrimo nivel del fútbol chileno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario