miércoles, 1 de abril de 2009

Fútbol y política: unidos como anillo al dedo


Para nadie es una novedad que cuando juega nuestra selección contra los peruanos no sólo se trata de un mero partido de fútbol, sino del momento propicio para revivir las diferencias limítrofes que, a lo largo de la historia, han condimentado las innumerables ediciones de éste clásico del pacífico que, por lo general, tiene poco de tranquilo.

Y no es sólo un tema que atañe a los medios a través de fuegos cruzados entre jugadores, hinchas y personajes públicos que disparan para calentar los ánimos previo al partido, sino la canalización de una odiosidad incesante de parte de algunos insensatos que buscan desviar la atención a sus temas políticos internos, llevando la discusión hasta asuntos extra deportivos que le den mayor realce y atractivo al encuentro.

Para variar, durante la semana salió el ex general peruano, Edwin Donayre, con una broma –a mi juicio, bastante mal intencionada- cargada de chovinismo puro y barato para alentar a la selección local que, poco tiene que hacer en estas clasificatorias. Obviamente el discurso de “si no ganamos mando a fusilar a todos los jugadores” no sólo prendió en los sensacionalistas diarios peruanos, sino también en la prensa chilena que se dio el lujo de festinar con los problemas diplomáticos, tal como lo hizo, el pasado lunes, el diario La Cuarta en su portada, que alude a la demanda limítrofe interpuesta por los del Rímac ante la corte de la Haya: “Alexis fue el indio pícaro que clavó al Perú!… ¡les ganamos Hayá y donde quieran, porque Chile no tiene límites, carajo!

Este tipo de alusiones son recurrentes en la prensa actual, sobre todo si se quiere validar, a nivel periodístico, una imagen del Estado por sobre otro, lo que obviamente, le da un considerable beneficio económico a los medios, quienes venden ejemplares como pan caliente. Pero, sin querer entrar en un debate de cómo escribe o con qué fines escribe la prensa en Chile, sólo quiero agregar que, aunque muchas personas cuestionen la relevancia que tiene mezclar eventos deportivos y discusiones fronterizas, estos siempre han estado de la mano desde que se inventó el deporte, para esto, basta revisar la historia de los Juegos Olímpicos.
Para refrescar la memoria: en los JJ.OO. de Berlín, en 1936, con el discurso que el “Fürer” divulgaba sobre la supremacía de la raza Aria, se trataba de extrapolar ese discurso propagandístico hacia los deportistas alemanes para generar en la población un sentimiento de nacionalismo que fortaleciera a Alemania como potencia militar. Otro ejemplo es el asesinato de dos atletas judíos que aterrorizaron la villa olímpica en los Juegos de Munich, en 1972, en manos de un grupo islámico extremista, hecho que se conoce como Septiembre Negro.

Es indudable que siempre –y sobre todo en el fútbol- las analogías entre el balompié y los campos de batalla se transforman en el sustento que le da validez al discurso de “ganar o morir en la cancha”, situación que, incluso, ha llegado a los extremos, como ocurrió con el malogrado defensa de la selección colombiana, Andrés Escobar, quien fue asesinado por un hincha luego de convertir el autogol que eliminó a los cafeteros del mundial de Estados Unidos 1994.

Por esta razón, debemos ser más concientes a la hora de escribir o decir cualquier cosa que cree imaginarios colectivos o despierte las pasiones de algunos descriteriados como el señor Donayre, que nos lleven a pensar que en el fútbol o cualquier otro deporte, está en juego el honor de los países. Más bien, creo que es el honor de los propios jugadores lo que entra a pesar, ya que, a fin de cuentas, ellos son los que nos representan en todas las latitudes. Ya lo saben… ¡Ojo con los titulares!<strong>

1 comentario:

  1. Hola.
    Muy bueno tu post, te quedó un "strong" suelto al final.

    Saludos.

    Darcy.

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