martes, 30 de junio de 2009

Un "grande" sin morada


Cuando una persona es adulta y decide actuar como "grande", lo normal es que tenga un trabajo estable, se case, forme una linda familia, se compre un moderno auto y tenga su casa propia. En especial, esto último representa la independencia y madurez de la persona, quien ya no vive a expensas de sus padres, sino que se establece en un determinado lugar que le es propio.

Tan importante es esto para las personas, como para los clubes deportivos, quienes necesitan de un lugar de entrenamiento donde se realizan las prácticas deportivas del primer equipo, se fijan reuniones y actividades varias que competen al club. Lo mismo ocurre con el estadio; algo así como la casa donde los equipos reciben a sus visitas o huéspedes para que compartan 90 minutos de entretención, junto a su familia, más conocida como la hinchada.

Ante esta pequeña reflexión, parece un tanto incomprensible que uno de los cuadros que se dice más grandes del país como la U. de Chile, no posea estadio propio, debiendo alternar constantemente su localía, pese a la incomodidad que genera en sus hinchas que llevan años pidiendo que se construya un estadio propio. De hecho, ni siquiera el Caracol Azul, lugar que ocupan como sede de los entrenamientos del plantel, les pertenece.

Por lo visto, el tema de las prioridades no está bien analizado en la “U”. Primero que nada, para que un club se jacte de ser uno de los más grandes de Chile, el que posee la hinchada más fiel y numerosa, y el que tiene la mayor cantidad de socios inscritos, debe tener un patrimonio firme; es decir, un estadio propio, un lugar de entrenamientos, un grupo de seguidores que apoyen al equipo en cada partido, y una administración competente que le otorgue un peso deportivo e institucional, acorde con el volumen de sus adeptos.

Con todo, la renuncia de Sergio Markarián al plantel laico, no es para nada un despropósito. A él le prometieron que firmaría por un club grande, y como tal, esperaba mucho más. Pero, que no se le eche la culpa al paraguayo de abandonar al club, justo cuando tiene la posibilidad cierta de darle un nuevo título a los azules; como buen entrenador serio y disciplinado, sabe que el actual equipo que dirige no está a la altura de los grandes estrategas sudamericanos, y que debe emigrar pronto, por el bien de su currículum. Así es que hinchas azules: “no descarguen contra el profe y aprieten a los dirigentes”.

martes, 16 de junio de 2009

Cuando se quiere, se puede


Hace unos meses atrás, en este mismo blog, comenté sobre la evidente alza de nivel que ha tenido el fútbol nacional durante los últimos años. La sorpresiva, pero no menos importante, final de la Copa Sudamericana que disputó Colo-Colo en diciembre del 2006, y el tercer lugar de la “rojita” en Canadá, abrió paso a una nueva camada de jugadores que, hoy, son la base de la selección que Bielsa ha formado de cara a una, inminente, clasificación al mundial.

Particularmente, durante los últimos días fuimos testigos de notables actuaciones de la Roja de todos, con un triunfo impensado –o histórico, según el lenguaje ultra manoseado de los medios de comunicación- ante Paraguay, una sufrida, pero bonita goleada frente a los bolivianos y finalmente, el título en Toulón de la sub 21.

Esto último, creo que merece todo nuestro aplauso y reconocimiento. Aunque muchas personas intenten quitarle mérito a esta novata selección que ganó un título de medio pelo a nivel internacional, sobre todo ante equipos C y D de cada país, son contadas las ocasiones que tenemos para alabar el desempeño de nuestro fútbol en canchas foráneas, más cuando se trata de hacer goles y jugar bien al balón.

Lo positivo: Chile, por fin, encontró un esquema de juego, gracias a la disciplina y táctica implantada por el D.T. argentino, Marcelo Bielsa, y toda su comitiva encabezada por Berizo y Bonini. Mantiene un sistema ofensivo, encarador, con ganas de llegar al arco, aunque también tiene sus falencias; basta recordar los partidos ante Paraguay y Brasil en Santiago.

Lo rescatable: Esta selección, aunque carece de líderes con talento suprahumano que se echen el equipo al hombro, como ocurría con la dupla Sa-Za, posee una unidad de grupo y un engranaje que funciona de forma eficiente, lo que a todas luces es un mérito.

Lo freak: la figura del campeonato fue un chiquillo que juega en la primera B de nuestro humilde torneo local. Su nombre es Gerson Martínez y fue el goleador del Torneo Esperanzas francés, con 4 tantos. Actualmente, juega en San Luis de Quillota, quien se frota las manos por el interés que, clubes de la división de honor, han manifestado por el pequeño Pato Yañez.

Lo único que cabe esperar es que a estos jugadores que han sudado la camiseta en cada partido, la fama no termine por marearlos, como pasa habitualmente en nuestro fútbol. Si no, pregúntenle a Vidal, Pinilla y compañía.


Ahora, los dejo con un documental sobre la roja. Se llama Ojos Rojos y se estrenará en mayo del próximo año.

martes, 2 de junio de 2009

Hasta siempre "Matador"


Son escasas las oportunidades que tenemos los hinchas del fútbol para despedir a un ídolo nacional. Mas, si consideramos que son pocos a los que se les puede dar ese título en nuestro país. Lo cierto es que no es para menos lo que ocurrirá, este martes, en el Estadio Nacional: Marcelo Salas, el viejo y querido “Matador”, cierra una nueva etapa de su vida, marcada por la sombra de su lesión a la rodilla y el paso del tiempo que le quita brillo a su luminosa carrera en canchas nacionales e internacionales.

Chile, Argentina e Italia, lugares donde este hijo de la Araucanía demostró todo su talento y capacidad goleadora, reconocen en Marcelo, a un jugador de grandes capacidades, que le entregó todo a las camisetas que, alguna vez, defendió ( U. de Chile, River Plate, Lazio, Juventus y la selección chilena). Además de sus cualidades como jugador, su discreción y lejanía con los micrófonos le permitió mantener su norte claro, sin caer en polémicas ni líos amorosos que turbaran el éxito de su carrera.

Pero lejos de toda la fama y reconocimiento a nivel internacional, sus cimientos los dejó aquí en Chile. Su legado en la “U” y la selección nacional, inmortalizaron su imagen en los miles de fanáticos que lo siguen hasta hoy, y que le agradecen por su liderazgo dentro de la cancha, por ser un referente deportivo para el país que junto a Iván Zamorano y Elías Figueroa, han dejado una huella imborrable en la memoria colectiva de los chilenos.

Es por esto que lo que se sentirá este martes en la cancha del mayor coliseo deportivo del país, probablemente sea el reconocimiento de muchos jugadores, compañeros y amigos cercanos al Matador, que compartieron cancha y camarines con él, o incluso, que entablaron un lazo afectivo importante, también, fuera de la cancha. Para el resto de los aficionados a este deporte, no nos queda más que decir gracias; por todo lo entregado dentro y fuera de la cancha, por ser un referente en Chile y el extranjero, por permitir que las futuras generaciones de futbolistas juveniles se ilusionen con llegar a jugar algún día, en los mismos equipos en que él estuvo, y en definitiva, por hacer del fútbol y sus goles una fiesta de categoría mundial.

Ha llegado la hora de colgar los botines, de firmar con broche de oro su paso por el fútbol grande y de agradecer a todos, compañeros de equipo, dirigentes, entrenadores, familia, amigos y fanáticos en general, que hicieron posible que un grande no se fuera con las manos vacías, sino con todo el respeto y el reconocimiento que un deportista de la talla de Salas, se merece. Hasta siempre Matador.