
Hace unos meses atrás, en este mismo blog, comenté sobre la evidente alza de nivel que ha tenido el fútbol nacional durante los últimos años. La sorpresiva, pero no menos importante, final de la Copa Sudamericana que disputó Colo-Colo en diciembre del 2006, y el tercer lugar de la “rojita” en Canadá, abrió paso a una nueva camada de jugadores que, hoy, son la base de la selección que Bielsa ha formado de cara a una, inminente, clasificación al mundial.
Particularmente, durante los últimos días fuimos testigos de notables actuaciones de la Roja de todos, con un triunfo impensado –o histórico, según el lenguaje ultra manoseado de los medios de comunicación- ante Paraguay, una sufrida, pero bonita goleada frente a los bolivianos y finalmente, el título en Toulón de la sub 21.
Esto último, creo que merece todo nuestro aplauso y reconocimiento. Aunque muchas personas intenten quitarle mérito a esta novata selección que ganó un título de medio pelo a nivel internacional, sobre todo ante equipos C y D de cada país, son contadas las ocasiones que tenemos para alabar el desempeño de nuestro fútbol en canchas foráneas, más cuando se trata de hacer goles y jugar bien al balón.
Lo positivo: Chile, por fin, encontró un esquema de juego, gracias a la disciplina y táctica implantada por el D.T. argentino, Marcelo Bielsa, y toda su comitiva encabezada por Berizo y Bonini. Mantiene un sistema ofensivo, encarador, con ganas de llegar al arco, aunque también tiene sus falencias; basta recordar los partidos ante Paraguay y Brasil en Santiago.
Lo rescatable: Esta selección, aunque carece de líderes con talento suprahumano que se echen el equipo al hombro, como ocurría con la dupla Sa-Za, posee una unidad de grupo y un engranaje que funciona de forma eficiente, lo que a todas luces es un mérito.
Lo freak: la figura del campeonato fue un chiquillo que juega en la primera B de nuestro humilde torneo local. Su nombre es Gerson Martínez y fue el goleador del Torneo Esperanzas francés, con 4 tantos. Actualmente, juega en San Luis de Quillota, quien se frota las manos por el interés que, clubes de la división de honor, han manifestado por el pequeño Pato Yañez.
Lo único que cabe esperar es que a estos jugadores que han sudado la camiseta en cada partido, la fama no termine por marearlos, como pasa habitualmente en nuestro fútbol. Si no, pregúntenle a Vidal, Pinilla y compañía.
Ahora, los dejo con un documental sobre la roja. Se llama Ojos Rojos y se estrenará en mayo del próximo año.
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