
Cuando una persona es adulta y decide actuar como "grande", lo normal es que tenga un trabajo estable, se case, forme una linda familia, se compre un moderno auto y tenga su casa propia. En especial, esto último representa la independencia y madurez de la persona, quien ya no vive a expensas de sus padres, sino que se establece en un determinado lugar que le es propio.
Tan importante es esto para las personas, como para los clubes deportivos, quienes necesitan de un lugar de entrenamiento donde se realizan las prácticas deportivas del primer equipo, se fijan reuniones y actividades varias que competen al club. Lo mismo ocurre con el estadio; algo así como la casa donde los equipos reciben a sus visitas o huéspedes para que compartan 90 minutos de entretención, junto a su familia, más conocida como la hinchada.
Ante esta pequeña reflexión, parece un tanto incomprensible que uno de los cuadros que se dice más grandes del país como la U. de Chile, no posea estadio propio, debiendo alternar constantemente su localía, pese a la incomodidad que genera en sus hinchas que llevan años pidiendo que se construya un estadio propio. De hecho, ni siquiera el Caracol Azul, lugar que ocupan como sede de los entrenamientos del plantel, les pertenece.
Por lo visto, el tema de las prioridades no está bien analizado en la “U”. Primero que nada, para que un club se jacte de ser uno de los más grandes de Chile, el que posee la hinchada más fiel y numerosa, y el que tiene la mayor cantidad de socios inscritos, debe tener un patrimonio firme; es decir, un estadio propio, un lugar de entrenamientos, un grupo de seguidores que apoyen al equipo en cada partido, y una administración competente que le otorgue un peso deportivo e institucional, acorde con el volumen de sus adeptos.
Con todo, la renuncia de Sergio Markarián al plantel laico, no es para nada un despropósito. A él le prometieron que firmaría por un club grande, y como tal, esperaba mucho más. Pero, que no se le eche la culpa al paraguayo de abandonar al club, justo cuando tiene la posibilidad cierta de darle un nuevo título a los azules; como buen entrenador serio y disciplinado, sabe que el actual equipo que dirige no está a la altura de los grandes estrategas sudamericanos, y que debe emigrar pronto, por el bien de su currículum. Así es que hinchas azules: “no descarguen contra el profe y aprieten a los dirigentes”.
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